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Historia de la agricultura protegida en México

A pesar de las concepciones, la agricultura por origen ha sido protegida por el ser humano. Desde el periodo Neolítico hace 12 mil años, por cultura o necesidad, el ser humano comenzó a separar aquellos vegetales y animales que le gustaban comer y todo indica que el género femenino fue el que inicio con uno de los procesos más revolucionarios de la humanidad.

Es hasta la aparición de los plásticos que la Agricultura protegida comenzó a desarrollarse y a crear estructuras para proteger a los cultivos de las inclemencias del tiempo.

Bajo el término de agricultura protegida se engloban una serie de técnicas de cultivo que controlan total o parcialmente las restricciones que el ambiente impone sobre el crecimiento y desarrollo de los vegetales. Se incluyen técnicas de control tanto en zona de hojas como en zona de raíz:

Métodos de control en zona de hojas
 – Estructuras de protección: invernaderos, macro-túneles, casa-sombras
 – Control ambiental activo: sombreo, suplementación de luz, humidificación, ventilación, inyección de CO2, cubiertas doble capa, automatizaciones.

Métodos de control en zona de raíz
 – Fertirrigación
 – Uso de sustratos (perlita, fibra de coco, tezontle, lana de roca)
 – Empleo de sistemas hidropónicos.
 – Cultivo en suelos con enfoque sustentable.

Ventajas de la Agricultura Protegida

  • Productividad más elevada y constante.
  • Mayor eficiencia en el uso de espacio, agua, fertilizantes, pesticidas, mano de obra y energía.
  • Capacidad de satisfacer la demanda de manera rentable en condiciones donde el campo abierto no puede producir.
  • Mejor control en las condiciones sanitarias e inocuidad.
  • Reducción de la vulnerabilidad y riesgo asociado a condiciones meteorológicas adversas.
  • Mayor capacidad para responder a las demandas de la población creciente.
  • Producir con el menor impacto ecológico.

 

Aportes de México a la Agricultura Protegida
Dos aportes muy importantes que se sabe, ha generado nuestro país desde épocas prehispánicas: las chinampas y los tochimales. Las chinampas son una especie de balsa sobre el lago de Xochimilco y Chalco, con una armazon de troncos y ramas sobre la que se deposita una mezcla de tierra, hojarasca, pasto y otros restos vegetales. Sobre ellas se plantan sauces para que las raíces alcanzaran el fondo incrementando la superficie sobre la que se cultivan diversas especies como frijol, calabaza y maíz. Este sistema de producción se plantea como uno de los varios antecedentes de la Hidroponía y que aún continúa vigente.

Por su parte, los tochimales son estructuras prehispánicas de protección de cultivos fabricados con cuatro postes que sostenían petates tejidos con tule, utilizados para proteger cultivos de hortalizas sensibles al frío como los tomates. Una innovación en el mismo Xochimilco. Se dice que se tapaban las plantas por la noche, necesitándose una tapa por cada cuatro matas de 80 cm por lado y 10 cm de espesor.

 

La llegada a México
Cuando los invernaderos llegaron a México en los 90’s-90’s tenían diseños agronómicos traídos principalmente de Holanda; sus materiales eran en aluminio o acero y cubiertos de vidrio o policarbonato. Con el tiempo, los resultados de los primeros proyectos fueron un fracaso pues los productores notaron deficiencias en el ambiente interno principalmente en la acumulación de calor inclusive en épocas y latitudes frías: México no tenía el frío ni la nieve para el que los invernaderos tipo “venlo” fueron diseñados. Ni hablar  también de aquellos growers holandeses que venían en “paquete con el invernadero” y que aceptaban el reto de venirse a vivir a México sin siquiera una formación agronómica adecuada para poder adaptar las nuevas tecnologías.

En su tiempo, los responsables del desarrollo agrícola en México voltearon entonces hacia España y trajeron de Almería los invernaderos tipo “parral”, otro error. Las características de la península permitía la construcción de invernaderos de muy bajo costo, una radiación solar aceptable, un mercado europeo de buena paga, un ecosistema gubernamental basado en el otorgamiento de financiamiento a bajas tasas y un ambicioso programa de investigación y transferencia de tecnología.

La producción de vegetales en invernadero entonces se tuvo que “mexicanizar” a la gran diversidad de climas que van desde el trópico húmedo, pasando por secano hasta regiones templadas frías. Se sustituyeron los medios de cultivo extranjeros como la lana de roca y turba negra por sustratos locales como el tezontle, tepezil y la fibra de coco logrando con ello mayor reducción de costos.

La naturaleza entonces decidió dónde serían los mayores polos de la horticultura protegida mexicana.

 

La escala productiva
Los invernaderos promovidos con apoyo gubernamental fueron superficies cubiertas con 500 m2, otro grave error pues las escalas de producción determinan la viabilidad de estos proyectos. Pronto se aprendió ue superficies pequeñas con bajos volúmenes de producción no permiten una producción rentable. Se demostró también que unidades individuales de 0.25 Has tampoco eran rentables y que proyectos mayores a 1 Ha eran los que tenían mayor viabilidad, siempre y cuando se asociaran con otros proyectos hasta completar unidades mínimas de 5 Has que hicieran posible el establecimiento de una sala de empaque y toda la operación integrada desde producción, cosecha, empaque, cadena de frío y carga de trailer para exportación.

Tipos de estructuras
Siguiendo con el aprendizaje, los productores se dieron cuenta que no tenían que utilizar altas inversiones y obtener los elevados rendimientos de 80 kg/m2 para tomate o 25 kg/m2 de pimiento que sugerían los holandeses. Lo importante era lograr un bajo costo de producción más que rendimiento y aquí nacieron las famosas “casa-sombras” en la región noroeste de México donde ocurrió un crecimiento exponencial de este tipo de estructuras con costos de 8 a 10 USD/m2 comparado con los 120-150 USD/m2 que costaban los invernaderos en esa época.

 

Tipos de tecnología en la producción hortícola bajo agricultura protegida en México
Se definen tres niveles: baja, media y alta tecnología. 

Aquellos proyectos de baja tecnología consisten en estructuras que soportan una carga baja de cultivo y que por lo tanto, resultan económicas. La cubierta es malla antiáfidos y los sistemas de fertirrigación son prácticamente manuales en cuanto al ajuste de parámetros de riego como frecuencias, tiempos, CE y pH. La tecnología media está conformada por invernaderos multi-túnel o cenitales con apertura automática de ventilas, ciertas automatizaciones en el riego y producción en suelo o sustrato. Este tipo de tecnologías se encuentran en regiones donde pueden ocurrir temperaturas por abajo de 0°C y por ende utilizan calefacción puntual para evitar daños en el cultivo o para producir en ventanas de mercado donde los precios son elevados incluso en venta nacional. En este tipo de tecnología se alcanzan rendimientos de 15 a 40 kg/m2 de tomate con un promedio de 20-30 kg/m2.Tanto en baja como en media tecnología, los sistemas hidropónicos son del tipo abierto y si bien pueden prescindir del uso de suelo por sustratos, en un 90% de las unidades de esta escala, la solución nutritiva no es recirculada, ni siquiera recolectada para un mejor desecho. Esto ocasiona graves daños ambientales y una pérdida económica por mala eficiencia en el uso de agua y fertilizantes. 

Las instalaciones de alta tecnología, consisten en invernaderos que anteriormente eran de cristal pero ahora están conformados por cubiertas plásticas a doble pared con inyección de aire para amortiguar el efecto térmico externo. Constan también de generadores de CO2 usualmente como un derivado de la combustión para calefactar la tubería radiante. La incidencia solar es automatizada por medio de pantallas térmicas retráctiles que además de atenuar la radiación, interfieren directamente en la temperatura interna del invernadero. En este tipo de invernaderos el suelo es inexistente y se utilizan medios de cultivo como lana de roca, perlita o fibra de coco con un sistema hidropónico automatizado que además permite la recirculación de la solución nutritiva. Cuentan además con actuadores que permiten controlar de forma precisa el fertirriego en función de la temperatura, humedad ambiental y en ocasiones la radiación solar. Hoy día los propietarios de estas instalaciones son empresas con más de 25 años en el mercado, perfectamente integradas y que comercializan directamente en el mercado destino, puesto que el uso de este tipo de tecnologías les permiten ser rentables sólo si los precios son más favorables que en mercado nacional.

Cultivos a plantar
Es muy tentador pensar que todos los cultivos pueden desarrollarse en agricultura protegida y por ejemplo, algunos agricultores plantaron aguacates que podían ser cultivados sin ningún problema en condiciones de campo abierto y se dieron cuenta que era imposible competir con los costos de producción de estas condiciones. En México aprendimos que sólo tres cultivos tenían mayor cabida en esta técnica productiva y eran el tomate, pepino y pimiento. Tiempo después ocurrió el auge de las berenjenas y al poco tiempo el boom de las berries: fresas, arándanos, frambuesas y zarzamoras cultivados en otra innovación mexicana, los macro-túneles.

Actualmente a las berries se han agregado otras dos especies frutales, el higo y la pitahaya. Todo indica que el camino de los posibles prospectos será en elegir aquellos frutos u hortalizas que generen un impacto nutraceútico al consumirlos, lo que por ende implicará un mejor precio de venta. En contra-parte vemos que no todos los productores ven al mercado exterior. Cerca del 85% de las unidades productivas son menores a 0.25 Has y se concentran en producir hortalizas básicas para el mercado nacional como tomate saladette, pepinos, manzana,  hortalizas de hoja y una buena parte dedicada a las especies ornamentales.

 

Empresa hortícola, comercialización, gobierno y educación
El desarrollo de la agricultura protegida requiere de un vigoroso programa de investigación soportado principalmente por un apoyo financiero gubernamental. Es necesario también un cambio de enfoque y transitar hacia “tropicalizar” conceptos con Controlled Environment Agriculture (CEA) una concepción que llega a imprimirle más dinamismo a la producción de alimentos.

Vemos que para el 2005 existían poco menos de 5 mil hectáreas, para 2017 se registraban 25,000 Has y que para el 2021 México registró 47,975 Has con algún nivel tecnológico de agricultura protegida, de las cuales el 44% de dicha superficie. Un correcto impulso técnico y financiero gubernamental hacia estrategias que busquen fomentar la agricultura protegida deben integrar el manejo de clima, selección de variedades, nutrición, riego, manejo integrado de plagas y enfermedades y sobre todo integrar la comercialización a la producción.

 

Visión a futuro
Es vital que en la mente del inversionista o de cualquier programa con apoyo de gobierno, contemple con toda claridad que se va a vender, cuando y a qué precio; buscando establecer acuerdos a largo plazo, de lo contrario se corre el riesgo si sólo se concentra en la producción.

Texto adaptado de:
Bastida Tapia Aurelio, 2017
INTAGRI, 2016
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